miércoles, 24 de noviembre de 2010
Aluzinajes Lunares
El misterio de Stonehenge
Los autores británicos John Aubrey y William Stukeley, a fines del siglo XVII y a principios del XVIII, contribuyeron fuertemente a mantener la imagen de Stonehenge como un templo druídico y sitio importante de la cultura celta. Pero, aunque fue sin duda el sitio utilizado por los druidas para sus ceremonias, los pesados megalitos estaban ahí mucho antes de la llegada de los celtas a tierras británicas, y los misterios de Stonehenge no tienen ninguna necesidad de este aporte para seguir siendo apasionantes. Constructores Fantásticos
El monumento fue construido en cuatro fases, a partir del 2800 antes de Cristo, con piedras de diferentes orígenes. Algunas provienen de Avenbury, a una veintena de kilómetros al noroeste, otras de los montes Prescelly en el País de Gales, a más de 200 kilómetros de Stonehenge, y de Mildford Haven, ¡a 250 kilómetros!. Las "piedras azules" (riolitos) incorporadas a la construcción a principios de la Edad del Bronce (segundo milenio a.C.), vendrían de Irlanda. Cada monolito pesa más de 50 toneladas y el conjunto, varios miles de toneladas: ¿Cómo pueblos de fines del Neolítico, de apenas algunos centenares de individuos, pudieron traer tales cargamentos con medios primitivos? ¿Y por qué haber ido tan lejos en busca de bloques de diferentes rocas? El emplazamiento de Stonehenge fue elaborado según un plan extremadamente preciso. Una zanja circular de 4 m. de ancho por 1,50 m. de profundidad forma un primer anillo de un centenar de metros. Al interior, sobre el talud, un segundo anillo está dibujado por 56 agujeros, conocidos por el nombre de "agujeros de Aubrey", derivado del nombre de uno de los primeros exploradores del emplazamiento (1650). Siempre concéntricos, otros dos anillos revelan cada uno 30 y 29 agujeros: éstos contienen osamentas humanas quemadas. Luego viene la parte monumental de la obra: dos círculos de piedras erguidas cubiertas de dinteles encerrando otras dos filas dispuestas en forma de herradura. Otras cinco piedras se levantan aisladas: dos, en la zona del anillo de los agujeros de Aubrey ("piedras de estación" destinadas a ser cambiadas de posición), una exterior, en la galería que conduce al monumento ("piedra de talón", llamada así por su forma), una piedra de sacrificio a la entrada y un altar al centro. La Teoría Del ObservatorioLos numerosos restos humanos encontrados en el lugar indican que el sitio sirvió a menudo, a lo largo de los siglos, como lugar de sepultura. Sin embargo, todo muestra que esa no fue su primera finalidad. En efecto, después de 1961, el plano del monumento fue estudiado por el científico Gerald Hawkins, profesor de astronomía de Cambridge, y Fred Hoyle, especialista en astrofísica del Californian Institute of Technology. Su tesis es que, para un observatorio ubicado en el centro de la construcción, los megalitos se observan en líneas de mira para realzar fenómenos astronómicos. Los círculos de agujeros corresponderían al sistema simple de una máquina calculadora gigantesca y primitiva pero de una precisión sorprendente.
El anillo de los agujeros de Aubrey se relaciona con el ciclo de los eclipses lunares: Hawkins muestra incluso que corriendo cada año seis piedras de un agujero se pueden prever todos los eventos lunares para períodos muy largos. Finalmente, distintos ángulos entre las piedras solitarias definirían los solsticios y los equinoccios, las salidas y las puestas del Sol y de la Luna. Los razonamientos de Hawkins y Hoyle, incontestables en el plano astronómico, son sin embargo criticados por los arqueólogos. La multiplicidad de épocas de construcción parece contradecir la teoría de un observatorio construido con conocimiento de causa. ¿Pero por qué el mismo objetivo no habría podido ser perseguido durante varios siglos, con un perfeccionamiento progresivo del sistema? Además, la simbología del círculo (el Sol) y la de la herradura (el menguante de la Luna) abogan en favor de los astrónomos. Parece que hoy día no existirían contradicciones entre las constataciones de los arqueólogos y los astrónomos y, en todo caso, muchos concuerdan en reconocer que la precisión en los emplazamientos de los megalitos es demasiado grande para ser solo fruto del azar. ¿Obra De Los Hiperbóreos?Las piedras de Stonehenge son tan grandes que se diría que fueron levantadas por una raza de gigantes desaparecidos después de los primeros tiempos. Una tradición relaciona estos gigantes míticos a otro pueblo igualmente legendario: los hiperbóreos. En la mitología griega, los hiperbóreos, que adoraban al dios Apolo, habitaban en el extremo norte de Europa. El historiador Diodoro de Sicilia (siglo I a.C.) evoca incluso un sitio que podría ser Stonehenge: "Hay en la isla un recinto de Apolo y un templo ilustre, (...) los encargados son llamados boreades (...). El dios visita la isla cada 19 años, período durante el cual las estrellas vuelven a estar en el mismo lugar en el cielo". De hecho, los hiperbóreos son probablemente los iberos, ya que es en Portugal donde se encuentran las primeras alineaciones megalíticas. Una migración diseminó a este pueblo a lo largo de las costas (golfo de Gascuña, Bretaña) hasta Irlanda e Inglaterra, donde erigieron por primera vez un fantástico círculo de piedras. Una Configuración ÚnicaLos emplazamientos megalíticos son numerosos a través de Europa (la península Ibérica, Westfalia, Hesse, la cuenca parisina, Provenza, Bretaña...), pero la mayoría son identificados como sepulturas. En Antequerra (Andalucía, España) como en New Grande (Irlanda) o en Castelet (Provenza), túmulos y dólmenes encierran siempre una o varias cámaras funerarias. Sin embargo, al igual que Carnac, Stonehenge escapa a la regla. Ni pasillos ni cámaras funerarias: el monumento tiene ciertamente otro fin. Fuera de la hipótesis del observatorio astronómico, las explicaciones más diversas han sido propuestas. Stonehenge sería un gigantesco generador de energía, un "nemetón" (lugar sagrado), no dudan en afirmar los seguidores de la tradición druídica. Astos forman una cadena humana alrededor del monumento cada solsticio para captar esta energía y cargarse de ella, siguiendo un ritual creado artificialmente en el siglo XIX. ¿Un puerto espacial para OVNIs? Esta es la tesis desarrollada por los espíritus más osados. La posición de las piedras correspondería entonces a un balizaje a ser ubicado desde el espacio. ¿Por qué no?, responden los ingenieros de la NASA..., ¡si es que se pueden imaginar platillos voladores tallados en piedra y forrados con pieles de animales! |
¿Es este el rostro de Cristo?
Gizeh: El Enigma de la gran pirámide
Tumbas Para Dioses VivientesEn sus orígenes Egipto fue un conjunto de asentamientos a lo largo del valle del Nilo, relacionados entre sí. Con el tiempo se formaron los dos reinos del Alto y el Bajo Egipto, según su posición en el curso del Nilo. Entre los años 3100 y 2700 aC, estos dos reinos se unificaron bajo un solo rey, que tenía su palacio en Heliópolis, cerca de donde se asienta El Cairo. Los reyes egipcios se autoconsideraban dioses vivientes que algún día abandonarían la Tierra para reunirse con los demás dioses, en especial con Ra, que recorría cada día el cielo en su llameante «barca de los millones de años», para después atravesar las peligrosas tinieblas del más allá por la noche. Como preparación para la otra vida, los reyes se hacían construir residencias en el límite de la meseta desértica, situadas estratégicamente entre el río, fuente de vida, y el horizonte occidental, siguiendo el ocultamiento del sol cada anochecer. En un principio, estas «casas de la muerte» semejaban verdaderos palacios, con salones públicos y almacenes. A su alrededor había residencias funerarias más pequeñas para cortesanos, que seguirían sirviendo al rey cuando también a ellos les llegase su hora. Pero en el periodo posterior a 2700 aC, el rey Zoser construyó la pirámide escalonada de Saqqara, al sur de Gizeh. Es posible que esta primera pirámide escalonada representara, literalmente, una escalera hacia el cielo. Los reyes que le sucedieron desarrollaron la pirámide de caras lisas que alcanzaron su esplendor con Keops, Kefrén y Mikerinos. Así pues, el gran periodo de construcción de las pirámides abarca todo el lmperio antiguo (c 2700-2200 aC, aproximadamente), y la Gran Pirámide debió quedar acabada hacia el 2500 aC. En épocas posteriores, los reyes construyeron grandes templos, tumbas en el Valle de los Reyes, donde estaba enterrado Tut Anj Amón, y edificaron pequeñas pirámides de ladrillo con fachadas de piedra; pero la Gran Pirámide de Gizeh, Ajet Jufui (El Esplendor de Jufui), es la más gigantesca de todas ellas. Una Obra Extraordinaria
¿Cómo consiguieron los antiguos egipcios montar el inmenso entramado de bloques que componen el edificio, que ocupa una superficie de 5,3 ha y parece incorporar complicadas fórmulas matemáticas? A diferencia de lo que sucede con otros aspectos de la antigua cultura egipcia, no existen datos contemporáneos que ayuden a resolver esta interrogante. Los arquitectos debían tener amplios conocimientos científicos, porque las medidas y las proporciones de la pirámide muestran una exactitud asombrosa. Sus cuatro caras están orientadas hacia los cuatro puntos cardinales, con un error inferior a una décima de grado. Las longitudes de la cara más larga y la más corta difieren en menos de 20 cm. El pavimento que rodea la Gran Pirámide está perfectamente nivelado. Esta precisión hubo de ser lograda con medios muy sencillos, utilizándose las posiciones del Sol y las estrellas para las alineaciones, y quizá niveles de agua para definir las horizontales. Pero el modo con que se consiguió construirla es mera conjetura. Toda la piedra del núcleo de la pirámide procede de la meseta de Gizeh. En una de las canteras empleadas se encuentra la Esfinge, posiblemente una representación del rey Kefrén. Las piedras del revestimiento externo proceden de canteras de la orilla oriental del Nilo. La mayor parte de estas piedras externas han sido arrancadas, habiéndoselas utilizado en otras obras, que incluyen algunos edificios de El Cairo. El granito usado para las cámaras interiores procede de Asuán, a 800 km Nilo arriba. De principio a fin, la construcción de la Gran Pirámide debió insumir 20 o 30 años. Durante este tiempo tuvo ocupados de manera continua a unos 4.000 esclavos porteadores y constructores, que partían piedras y supervisaban su instalación. Con toda seguridad, muchos miles más acudían a colaborar cada año, durante los meses en que el Nilo se desbordaba y resultaba imposible trabajar la tierra. Esto suponía que había que organizar, alojar y alimentar a un enorme número de personas. Existe la posibilidad de que éstos hicieran huelgas, porque se ha hallado un informe de la construcción de una tumba posterior, según el cual los operarios se negaron a coger sus herramientas por no haber recibido el pan y las cebollas prometidas. El Interior De La Gran Pirámide
A diferencia de las demás pirámides del antiguo Egipto, la Gran Pirámide tiene pasadizos y cámaras interiores a considerable altura. Una entrada, situada exactamente sobre el centro de la base de la cara norte, conduce a un pequeño pasadizo que desciende hasta una cámara excavada en la roca en que se asienta la pirámide. De este pasadizo se desprende otro que asciende, primero, hasta una pequeña cámara denominada de la Reina, y después hasta la Gran Galería, un corredor inclinado de 47,5 m de longitud y 8,5 de altura. A su vez, la Gran Galería lleva a una cámara mayor, o del Rey, que contiene una especie de sarcófago. El interior de la pirámide permaneció intacto durante 3.000 años. Y cuando Abdullah al Mamun y sus hombres descubrieron una entrada en el año 820 dC, encontraron que el pasaje ascendente estaba bloqueado por grandes losas de granito. Después de abrirse camino, penetraron hasta la Cámara del Rey, para encontrar el sarcófago vacío. Hasta ahora, se ignora el objetivo de la construcción de la Gran Pirámide. Si no se trataba de una tumba destinada a alojar el cuerpo del rey Keops, ¿qué era? ¿Quién bloqueó el pasadizo, cuándo y por qué? Dado que parece imposible responder a estas preguntas con un mínimo grado de certidumbre, los inclinados a la especulación mística han ofrecido sus propias respuestas. En cierto sentido, la Gran Pirámide es un monumento al hecho de que pudiera existir una burocracia eficaz hace más de 4.500 años. Contables, agricultores, constructores, políticos, etc., pueden contemplar la Gran Pirámide con el mismo temor reverencial que los místicos. Al fin y al cabo, es la única de las siete maravillas del mundo antiguo que ha sobrevivido hasta nuestros días. Genios De La PiramidologíaWilliam Flinders Petrie En 1880, el arqueólogo británico William Flinders Petrie inició la medición de las tres pirámides de Gizeh con la mayor exactitud posible. Consideraba el diseño de la Gran Pirámide como un triunfo de la técnica humana: «Sus errores, tanto en las longitudes como en los ángulos, pueden cubrirse con un dedo.» Petrie dedicó 50 años de su vida a excavar en 39 puntos de Egipto, y fue fundador de la Escuela Británica de Arqueología en Egipto. Charles Piazzi Smyth El astrónomo escocés del siglo XIX Charles Piazzi Smyth fue un científico competente, pero también un fanático religioso que creía que el Divino Geómetra había diseñado la Gran Pirámide. Siguiendo a su maestro, el editor londinense John Taylor, Smyth comprobó que las dimensiones de la pirámide incluían el verdadero valor del número pí, la duración del año, la circunferencia de la Tierra y la distancia al Sol. En las medidas de los pasadizos internos, Smyth creyó descubrir los planes divinos respecto al mundo, con la inclusión de la fecha del segundo advenimiento. Norman Lockyer En 1894, el astrónomo británico sir Norman Lockyer publicó "The Dawn of Astronomy" (El amanecer de la astronomía), obra que le convirtió en padre de la astroarqueología del siglo XX. Según Lockyer, los egipcios habrían construido sus templos solares como observatorios astronómicos. Cuando el Sol salía o se ocultaba en el solsticio de verano, un rayo de luz penetraba por una estrecha abertura a las tinieblas interiores de cada templo. Fue también Lockyer quien descubrió que Stonehenge estaba orientado hacia la salida del Sol en el solsticio de verano. Richard Anthony Proctor El astrónomo británico Richard Proctor, fundador de la popular revista científica Knowledge, desarrolló la teoría de que la Gran Pirámide había sido utilizada como observatorio por los sacerdotes astrónomos antes de que finalizase su construcción. Utilizando como ángulo de visión la Gran Galería, antes de que quedase cubierta, los sacerdotes pudieron haber establecido un meridiano para detectar los movimientos del Sol, la Luna, los planetas y las estrellas a su paso por los cielos. |
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