miércoles, 24 de noviembre de 2010

Aluzinajes Lunares

Casi31 años después del alunizaje del Apolo 11, todavía hay quienes dudan de la autenticidad de varias fotografías tomadas. ¿Fue un montaje para ocultar las ruinas extraterrestres?. El 20 de julio de 1969, más de 600 millones de personas -la quinta parte de la población mundial- contemplaban con reverencia como Neil Armtrong se convertía en el primer hombre que pisaba la Luna.
 

En Abril de 1970, el mundo contuvo la respiración cuando el Apolo 13, averiado, regresaba a la tierra tras su fallido intento de alunizaje. Pero el interés de la opinión pública por la carrera espacial ya había disminuido y continuó decayendo durante las siguientes misiones. Los últimos hombres que se posaron sobre la Luna fueron los astronautas del Apolo 17, en diciembre de 1972. Pero incluso antes de esto, aparecieron varias teorías que hablaban de una falsificación, la más radical de las cuales afirmaba que la NASA había inventado todos los alunizajes, es decir, que el hombre nunca había estado en la Luna.

 

¿Miente La Cámara?

Algunos investigadores que estudiaron las fotografías sugirieron que la NASA podría haber ocultado algo. Posiblemente las famosas Ruinas Lunares. Según algunos, en las verdaderas fotografías se hubieran visto a los astronautas con ruinas de una civilización alienígena a sus espaldas. Por ello, se han examinado especialmente seis fotografías de las misiones Apolo clave -supuestamente tomada por los astronautas con cámaras sujetas al pecho y sin emplear otra luz que la del Sol-, en busca de evidencias que confirmasen esas teorías de fraude.

 

Las Polémicas Fotos De La NASA

Apolo 11: Esta foto de Neil Armstrong y Buzz Aldrin fue tomada por una cámara de 16mm montada en el Módulo Lunar. La sombra de Aldrin es bastante más larga que la de Armstrong. Como la única luz en la Luna y la única fuente luminosa empleada por la NASA procedía del sol, no deberían haberse creado unas sobras tan desiguales.
Foto ampliable con detalles

Apolo 11: Aldrin esta de píe con el sol detrás de el. Pero se puede ver con detalle su traje espacial. Debería ser mucho más oscuro y menos visible, porque, en la luna, el contraste entre luz y oscuridad en mucho mayor.
Se observa un objeto extraño reflejado en el visor de Aldrin. Algunos piensan que era un helicóptero o una estructura de vidrio de 12 metros.
Foto ampliable con detalles


Apolo 14: El Módulo Lunar no dejo ningún cráter o huella de alunizaje entre sus patas. Debajo del Módulo Lunar hay una pisada donde no debería estar. Se puede ver claramente las palabras United States, aunque están en la sombra. Aldrin dijo que en la Luna no hay refracción de la luz, lo que indica que se uso otra fuente luminosa.
Foto ampliable con detalles


Apolo 11: Según la NASA, la extraña silueta que aparece en la foto, tomada desde el Módulo Lunar a 95km de la superficie lunar, era la sombra del Módulo. Pero cuando un avión de gran tamaño vuela a baja altura sobre la Tierra, no proyecta sombras tan enormes y definidas.
Foto ampliable con detalles


Apolo 12: En la foto aparece Alan Bean sosteniendo un contenedor de muestras. Se ve claramente la parte superior del casco cuando no debería verse. Las sombras en el visor, tienen varias direcciones y no son paralelas, lo que indicaría que hay otra fuente luminosa.
Foto ampliable con detalles


Apolo 16: En esta foto se puede ver una de las marcas (cruces) de la fotografías quedar detrás de un dispositivo del vehículo lunar. En una roca se puede leer la letra C. Las huellas del vehículo muestran un giro en L, algo imposible a menos que un grupo de personas giraran el vehículo.
Foto ampliable con detalles


Apolo 16: Maria Blyzinky, directora de astronomía del observatorio de Greenwich (Londres), afirma que en la luna, a falta de atmósfera las estrellas son totalmente visibles y tienen mayor brillo. Pero en esta imagen, no se ve ninguna. La NASA se defiende diciendo que la luz solar era tan intensa que anulaba el de las estrellas.
Si observa con detalle, las sombras son muy claras, permitiendo ver detalles del astronauta e incluso una insignia de Estados Unidos en la parte lateral del Modulo Lunar, esto es solo posible si estuvieran iluminados desde varios ángulos.
Foto ampliable con detalles

 

Supuesto Vídeo Del Montaje Lunar

Pulsar para descargar vídeo
Podría tratarse del astronauta Neil Armstrong pisando la Luna por primera vez ¿o no?.
A continuación os mostramos un curioso y controvertido vídeo, donde se puede apreciar el momento en el que el astronauta del Apollo 11 Neil Armstrong se dispone a bajar por el módulo lunar, para posteriormente pisar la Luna por primera vez en la historia por un hombre. Mucho se ha especulado y muchas son las conspiraciones también que giran alrededor de que el hombre no pisó la Luna, sino que todo fue un montaje realizado en unos estudios de cine, para hacer creer al resto de la humanidad que el hombre realmente era capaz de llegar a nuestro satélite natural y mucho más. 
La NASA desmiente este asunto rotundamente, y en mi opinión creo que se trata más bien de una conspiración o leyenda urbana que de un montaje por parte de la NASA, ya que hay cientos de kilos de roca lunar que fueron recogidas de las distintas misiones Apollo y eso es más que una prueba que demuestra que el hombre pisó la Luna. 
Otra cosa es que no nos contaron ni vimos todo lo que allí realmente pasó, lo cierto es que hay grabaciones, fotografías e imágenes de los propios astronautas que fueron censuradas; ¿quizás el hombre fue a la Luna con otra misión muy distinta a la que nos contaron?, pero eso es otra historia que trataremos más adelante.
Por lo tanto este vídeo es más bien una anécdota curiosa que otra cosa, se ha comentado que podría tratarse de un montaje para un anuncio publicitario, pero se dicen tantas cosas que nunca realmente sabremos la verdad. Juzguen ustedes mismos.

El misterio de Stonehenge

unque hoy día se sepa que los celtas no son los constructores, éstos tuvieron en todos los tiempos un gran respeto por Stonehenge. El primer texto que menciona el sitio con exactitud se encuentra en la Historia Regnun Britanniae de Geoffroy de Monmouth (1136), uno de los autores del ciclo arturiano. Stonehenge es, según él, una creación del druida Merlín, que por obra de magia habría traído las piedras desde Irlanda. Luego habría utilizado las "fuerzas vitales" del lugar para hacer aparecer el dragón, y es ahí también donde todos los nobles de Inglaterra habrían prestado juramento al rey Arturo.
¿Cómo y de dónde trasladaron esas enormes rocas? ¿Fué por mágia o por un avanzado sistema de transporte?.
Los autores británicos John Aubrey y William Stukeley, a fines del siglo XVII y a principios del XVIII, contribuyeron fuertemente a mantener la imagen de Stonehenge como un templo druídico y sitio importante de la cultura celta. Pero, aunque fue sin duda el sitio utilizado por los druidas para sus ceremonias, los pesados megalitos estaban ahí mucho antes de la llegada de los celtas a tierras británicas, y los misterios de Stonehenge no tienen ninguna necesidad de este aporte para seguir siendo apasionantes.

 

Constructores Fantásticos

¿Cómo y de dónde trasladaron esas enormes rocas? ¿Fué por mágia o por un avanzado sistema de transporte?.
El monumento fue construido en cuatro fases, a partir del 2800 antes de Cristo, con piedras de diferentes orígenes. Algunas provienen de Avenbury, a una veintena de kilómetros al noroeste, otras de los montes Prescelly en el País de Gales, a más de 200 kilómetros de Stonehenge, y de Mildford Haven, ¡a 250 kilómetros!. Las "piedras azules" (riolitos) incorporadas a la construcción a principios de la Edad del Bronce (segundo milenio a.C.), vendrían de Irlanda. Cada monolito pesa más de 50 toneladas y el conjunto, varios miles de toneladas: ¿Cómo pueblos de fines del Neolítico, de apenas algunos centenares de individuos, pudieron traer tales cargamentos con medios primitivos? ¿Y por qué haber ido tan lejos en busca de bloques de diferentes rocas?
El emplazamiento de Stonehenge fue elaborado según un plan extremadamente preciso. Una zanja circular de 4 m. de ancho por 1,50 m. de profundidad forma un primer anillo de un centenar de metros. Al interior, sobre el talud, un segundo anillo está dibujado por 56 agujeros, conocidos por el nombre de "agujeros de Aubrey", derivado del nombre de uno de los primeros exploradores del emplazamiento (1650). 
Siempre concéntricos, otros dos anillos revelan cada uno 30 y 29 agujeros: éstos contienen osamentas humanas quemadas. Luego viene la parte monumental de la obra: dos círculos de piedras erguidas cubiertas de dinteles encerrando otras dos filas dispuestas en forma de herradura. Otras cinco piedras se levantan aisladas: dos, en la zona del anillo de los agujeros de Aubrey ("piedras de estación" destinadas a ser cambiadas de posición), una exterior, en la galería que conduce al monumento ("piedra de talón", llamada así por su forma), una piedra de sacrificio a la entrada y un altar al centro.

 

La Teoría Del Observatorio

Los numerosos restos humanos encontrados en el lugar indican que el sitio sirvió a menudo, a lo largo de los siglos, como lugar de sepultura. Sin embargo, todo muestra que esa no fue su primera finalidad.
En efecto, después de 1961, el plano del monumento fue estudiado por el científico Gerald Hawkins, profesor de astronomía de Cambridge, y Fred Hoyle, especialista en astrofísica del Californian Institute of Technology. Su tesis es que, para un observatorio ubicado en el centro de la construcción, los megalitos se observan en líneas de mira para realzar fenómenos astronómicos. Los círculos de agujeros corresponderían al sistema simple de una máquina calculadora gigantesca y primitiva pero de una precisión sorprendente.
Foto ampliable con detalles.
Impresionante vista de un atardecer en Stonegenhe. ¿Fué construído como un observatorio?
El anillo de los agujeros de Aubrey se relaciona con el ciclo de los eclipses lunares: Hawkins muestra incluso que corriendo cada año seis piedras de un agujero se pueden prever todos los eventos lunares para períodos muy largos. Finalmente, distintos ángulos entre las piedras solitarias definirían los solsticios y los equinoccios, las salidas y las puestas del Sol y de la Luna.
Los razonamientos de Hawkins y Hoyle, incontestables en el plano astronómico, son sin embargo criticados por los arqueólogos. La multiplicidad de épocas de construcción parece contradecir la teoría de un observatorio construido con conocimiento de causa.
¿Pero por qué el mismo objetivo no habría podido ser perseguido durante varios siglos, con un perfeccionamiento progresivo del sistema? Además, la simbología del círculo (el Sol) y la de la herradura (el menguante de la Luna) abogan en favor de los astrónomos. Parece que hoy día no existirían contradicciones entre las constataciones de los arqueólogos y los astrónomos y, en todo caso, muchos concuerdan en reconocer que la precisión en los emplazamientos de los megalitos es demasiado grande para ser solo fruto del azar.

 

¿Obra De Los Hiperbóreos?

Las piedras de Stonehenge son tan grandes que se diría que fueron levantadas por una raza de gigantes desaparecidos después de los primeros tiempos. Una tradición relaciona estos gigantes míticos a otro pueblo igualmente legendario: los hiperbóreos.
En la mitología griega, los hiperbóreos, que adoraban al dios Apolo, habitaban en el extremo norte de Europa. El historiador Diodoro de Sicilia (siglo I a.C.) evoca incluso un sitio que podría ser Stonehenge: "Hay en la isla un recinto de Apolo y un templo ilustre, (...) los encargados son llamados boreades (...). El dios visita la isla cada 19 años, período durante el cual las estrellas vuelven a estar en el mismo lugar en el cielo".
De hecho, los hiperbóreos son probablemente los iberos, ya que es en Portugal donde se encuentran las primeras alineaciones megalíticas. Una migración diseminó a este pueblo a lo largo de las costas (golfo de Gascuña, Bretaña) hasta Irlanda e Inglaterra, donde erigieron por primera vez un fantástico círculo de piedras.

 

Una Configuración Única

Los emplazamientos megalíticos son numerosos a través de Europa (la península Ibérica, Westfalia, Hesse, la cuenca parisina, Provenza, Bretaña...), pero la mayoría son identificados como sepulturas. En Antequerra (Andalucía, España) como en New Grande (Irlanda) o en Castelet (Provenza), túmulos y dólmenes encierran siempre una o varias cámaras funerarias.
Sin embargo, al igual que Carnac, Stonehenge escapa a la regla. Ni pasillos ni cámaras funerarias: el monumento tiene ciertamente otro fin. Fuera de la hipótesis del observatorio astronómico, las explicaciones más diversas han sido propuestas.
Stonehenge sería un gigantesco generador de energía, un "nemetón" (lugar sagrado), no dudan en afirmar los seguidores de la tradición druídica. Astos forman una cadena humana alrededor del monumento cada solsticio para captar esta energía y cargarse de ella, siguiendo un ritual creado artificialmente en el siglo XIX.
¿Un puerto espacial para OVNIs? Esta es la tesis desarrollada por los espíritus más osados. La posición de las piedras correspondería entonces a un balizaje a ser ubicado desde el espacio. ¿Por qué no?, responden los ingenieros de la NASA..., ¡si es que se pueden imaginar platillos voladores tallados en piedra y forrados con pieles de animales!

¿Es este el rostro de Cristo?

a imagen del famoso sudario de Turín, ¿fue hecha por el cuerpo de Cristo o no es más que una falsificación de un pintor medieval?. Relatamos aquí la historia de la más controvertida de las reliquias.
  
 
Foto ampliable con detalles
Cara del Sudario de Turín
Durante las Cruzadas y los años inmediatamente posteriores, los monjes mendicantes recorrían Europa vendiendo objetos que, según decían, provenían de Tierra Santa, supuestas reliquias procedentes de la Iglesia primitiva. Entre las que han quedado registradas figuran los nudillos de San Pedro, las flechas que mataron a San Sebastián, retazos del manto de la Virgen y migas resecas de la última Cena. La misma ubicuidad de algunos de estos objetos convirtió a la Iglesia en un hazmerreír y proporcionó argumentos a Martín Lutero y a Calvino. Se dice que, repartidas por las iglesias de Italia, España y el sur de Francia, aún quedan las suficientes astillas de la Cruz como para formar un bosque bastante grande.

No es raro, pues, que la Iglesia Católica se fuese mostrando desconfiada, si no hostil, ante estos objetos, y a fines del siglo XIX el Vaticano proclamó que ninguna reliquia, «así sea la más sagrada de la cristiandad», podía ser considerada auténtica.

Este escueto edicto fue promulgado para contrarrestar la extraordinaria afirmación, por parte de un científico y agnóstico francés, de que un pedazo de tela conocido como el Santo Sudario de Turín era el genuino sudario de Cristo. Pero la reputación del doctor Yves Delage era tal que la ciencia se hizo cargo del tema donde lo abandonó la superstición, y durante los últimos 80 años se han venido realizando intentos para descubrir el misterio del lienzo, culminando con el Proyecto de Investigación del Sudario de Turín en octubre de 1978.

Durante cinco días la tela sufrió una serie de pruebas exhaustivas en las que unos 40 reputados científicos utilizaron instrumentos propios de la era espacial. Y aunque todavía no se ha publicado un resumen completo de su trabajo, es evidente que el proyecto ha respondido a algunas preguntas, pero ha planteado otras aún más sorprendentes.
La leyenda dice que mientras Cristo se encaminaba con la cruz hacia el Gólgota, la Verónica se sintió tan conmovida que enjugó su rostro con un paño. Más tarde descubrió que la faz de Cristo había quedado milagrosamente impresa en el paño.
Paño de la Verónica
El Santo Sudario de Turín es un lienzo rectangular de 4 m de longitud por 1 m de anchura. En su superficie puede apreciarse la impresión amarillento parduzca de un cuerpo humano desnudo y con barba. Unas manchas oscuras, que se consideran de sangre, se superponen a la figura, sobre todo en la cabeza, las muñecas, los pies y el costado izquierdo. En la tela aparecen imágenes de la parte anterior y posterior del cuerpo, articuladas, por así decirlo, en la coronilla, provista de una especie de corona de laurel.

La primera mención probable del sudario tuvo lugar en 1203, cuando el cronista Robert de Clari escribió que el año precedente, durante el saqueo de Constantinopla por los caballeros cristianos, en la cuarta Cruzada, había visto un sydoine (sudario) que llevaba «la figura de Nuestro Señor». Desgraciadamente, decía, había desaparecido en el tumulto.

Unos 150 años después apareció la primera mención fidedigna del actual sudario de Turín, y todo parece indicar que se trataba del que había visto Robert de Clari. La tela estaba en posesión de un caballero con pocos escrúpulos llamado Geoffrey de Charney, señor de la ciudad francesa de Lirey. En 1389 la fama de la reliquia era tal que su propietario decidió exhibirla por dinero, actitud que produjo numerosos celos en la vecindad, ya que en aquella época las reliquias populares escaseaban y los ingresos que podían significar eran considerables. Bien fuera por simples celos, o bien por motivos honorables, el obispo de Troyes se quejó al papa Clemente VII de Aviñón del negocio de Charney, y su versión constituyó el punto de partida de la acusación que se ha hecho con más frecuencia al sudario: que era una falsificación, una obra... «astutamente pintada, según declara el artista que lo realizó».

Al parecer, el papa Clemente debió de encontrar algo endeble la argumentación del obispo, pues decidió que el sudario podía ser exhibido como objeto de devoción, aunque no fuera necesariamente una reliquia «auténtica».

 

Salvado Del Fuego

Durante más de 60 años el sudario continuó atrayendo peregrinos, hasta que en 1453 la nieta de Geoffrey, Marguerite de Charney, lo cedió -o quizá lo vendió, aunque los motivos no son claros- a Luis I, duque de Saboya. Los De Charney habían expuesto la reliquia en un simple marco, pero su nuevo propietario, por piedad o por exhibicionismo, lo enmarcó en un relicario de plata y construyó un santuario especial -la Sainte Chapelle- en Chambéry, capital del ducado. En 1532 se produjo un incendio casi desastroso en la Sainte Chapelle; el calor fundió el relicario de plata y gotas de metal licuado produjeron quemaduras en la tela, que fue rápidamente mojada para evitar que ardiera. Las quemaduras más importantes fueron hábilmente remendadas, y tanto las zonas chamuscadas como las manchas de agua serían muy útiles durante la investigación de 1978.
Foto del ex rey Humberto II de Italia, duque de Saboya
En 1578 el sudario hizo su último viaje, a través de los Alpes, en dirección al Piamonte, donde el duque de Saboya de la época había establecido su capital en Turín. La tela fue instalada en la catedral, cerca de los apartamentos reales, y allí ha permanecido desde entonces, salvo un pequeño período durante la última guerra mundial, en que fue guardada en una cámara acorazada. Ahora es propiedad del ex rey Humberto II de Italia, actual duque de Saboya (que vive exiliado en Portugal), y está al cuidado de «su» arzobispo, Anastasio Ballestreno, en la catedral de Turín.

Desde el comienzo de su historia conocida, los observadores notaron que algo, sutil a indefinido, estaba «mal» en la imagen del sudario. El papa Clemente VII de Aviñón, por ejemplo, dijo que si era una falsificación, lejos de haber sido «astutamente pintada» , como afirmaba el obispo de Troyes, estaba bastante mal hecha. Alberto Durero, que la examinó en la Sainte Chapelle a principios del siglo XVI, quedó desconcertado. Intentó dibujarla varias veces, pero sentía que, aunque las proporciones anatómicas eran correctas, el modelo estaba «deformado» de un modo indefinible.

En 1898 el sudario reveló su primer extraño secreto. Durante aquel año fue sacado del relicario de plata para ser exhibido excepcionalmente al público, y un fotógrafo de Turín, Secondo Pia, recibió el encargo de tomarle unas fotografías. Cuando reveló las placas, lo que apareció no fue la extraña y borrosa imagen del sudario, sino los rasgos perfectamente definidos de un hombre: ¡el mismo sudario era un negativo fotográfico!

Las implicaciones del descubrimiento no pasaron inadvertidas al doctor Yves Delage, reputado médico, zoólogo y miembro destacado de la Academia de Ciencias francesa, que se propuso descubrir cómo se había formado la imagen tantos siglos antes de la invención de la fotografía. Pero sus razones no eran desinteresadas, pues el doctor Delage era un agnóstico y militante anticatólico, y no pensaba permitir que la Iglesia atribuyera propiedades sobrenaturales al sudario.
Durante tres años, Delage y un joven y brillante biólogo llamado Paul Joseph Vignon estudiaron la imagen a intentaron reproducirla. En primer lugar contrataron artistas para que copiasen la imagen usando pigmentos medievales, pues suponían que la pintura podía haberse desvanecido de forma que las zonas más oscuras se hubiesen vuelto las más brillantes con el paso del tiempo, produciendo una imagen «negativa». Pero ninguno de los experimentos tuvo éxito.
Cristo en la cruz, detalle de una pintura de Delacroix
Posteriormente comenzaron de nuevo las investigaciones partiendo de la base de que la tela había sido el sudario de alguien. El lienzo pertenecía a un tipo de tejido elaborado en Palestina hasta el siglo V de nuestra era. Las ejecuciones por crucifixión fueron prohibidas por los romanos en el siglo IV, de modo que el hombre del sudario había sido crucificado en Palestina antes de esa fecha. Según la tradición bíblica, Cristo había sido enterrado apresuradamente un viernes, para evitar el sábado judío. El cuerpo había sido «ungido», pero no lavado. Durante aquella época, los ungüentos fúnebres más corrientes en Palestina eran la mirra y el áloe. Vignon sabía que el sudor de un cuerpo muerto produce urea que, al descomponerse, despide vapores de amoníaco. Así pues, experimentó con dicho producto y tela «sensibilizada» con mirra y áloe, logrando reproducir manchas parduzcas parecidas a las del sudario.

Para Delage, ésa era la respuesta al enigma de la formación de la imagen. Pero cuando presentó sus descubrimientos a la Academia de Ciencias, en 1902, fue mucho más lejos. Estaba convencido, dijo, de que el sudario era el de Cristo. Por un lado, señaló, existía el relato bíblico de un hombre que había sido crucificado de forma muy poco corriente: además de ser clavado en la cruz, había sido azotado, coronado de espinas y, finalmente, atravesado por una lanza. Por otra parte, allí estaba un trozo de lienzo, probablemente originario de Palestina, que representaba a un hombre que había padecido exactamente la misma clase de tortura y muerte. Delage añadió que su conclusión no afectaba para nada sus puntos de vista antirreligiosos. Consideraba el sudario como una evidencia histórica, señalando que si una prueba de tanto peso se hubiera descubierto en relación con un personaje mitológico como Aquiles, por ejemplo, habría sido aceptada más fácilmente. Tal como estaban las cosas, el aura emocional que rodeaba sus conclusiones sólo oscurecía la realidad científica.

No hay duda de que en esto Delage tenía razón. Los miembros de la Academia, predominantemente católicos, se mostraron nerviosos ante las implicaciones que podían seguirse de sus descubrimientos y los rechazaron, tomando hasta la insólita medida de suprimirlos al negarse a imprimir las pruebas cuidadosamente recogidas en sus notas.

Gizeh: El Enigma de la gran pirámide




l ascender por la larga pendiente que conduce a la meseta de Gizeh, cerca de El Cairo, el visitante retrocede casi 5.000 años en la historia. Al principio, desde la distancia, las tres pirámides principales parecen montañas de cimas afiladas. Desde lejos, la impresión no es tan intensa; pero en la proximidad su tamaño resulta colosal: son monstruosas. Todo es piedra y cielo. La mayor es la Gran Pirámide del rey Keops (versión griega del verdadero nombre egipcio de Jufui); la mediana corresponde al rey Kefrén (o Jafra) y de un tamaño casi similar; la más pequeña es la tumba del rey Mikerinos o Menkaura.
  
 
Imagen ampliable con detalles.
La meseta de Gizeh se encuentra en el margen occidental del Nilo.

Tumbas Para Dioses Vivientes

En sus orígenes Egipto fue un conjunto de asentamientos a lo largo del valle del Nilo, relacionados entre sí. Con el tiempo se formaron los dos reinos del Alto y el Bajo Egipto, según su posición en el curso del Nilo. Entre los años 3100 y 2700 aC, estos dos reinos se unificaron bajo un solo rey, que tenía su palacio en Heliópolis, cerca de donde se asienta El Cairo.

Los reyes egipcios se autoconsideraban dioses vivientes que algún día abandonarían la Tierra para reunirse con los demás dioses, en especial con Ra, que recorría cada día el cielo en su llameante «barca de los millones de años», para después atravesar las peligrosas tinieblas del más allá por la noche. Como preparación para la otra vida, los reyes se hacían construir residencias en el límite de la meseta desértica, situadas estratégicamente entre el río, fuente de vida, y el horizonte occidental, siguiendo el ocultamiento del sol cada anochecer.

En un principio, estas «casas de la muerte» semejaban verdaderos palacios, con salones públicos y almacenes. A su alrededor había residencias funerarias más pequeñas para cortesanos, que seguirían sirviendo al rey cuando también a ellos les llegase su hora. Pero en el periodo posterior a 2700 aC, el rey Zoser construyó la pirámide escalonada de Saqqara, al sur de Gizeh. Es posible que esta primera pirámide escalonada representara, literalmente, una escalera hacia el cielo. Los reyes que le sucedieron desarrollaron la pirámide de caras lisas que alcanzaron su esplendor con Keops, Kefrén y Mikerinos. Así pues, el gran periodo de construcción de las pirámides abarca todo el lmperio antiguo (c 2700-2200 aC, aproximadamente), y la Gran Pirámide debió quedar acabada hacia el 2500 aC.

En épocas posteriores, los reyes construyeron grandes templos, tumbas en el Valle de los Reyes, donde estaba enterrado Tut Anj Amón, y edificaron pequeñas pirámides de ladrillo con fachadas de piedra; pero la Gran Pirámide de Gizeh, Ajet Jufui (El Esplendor de Jufui), es la más gigantesca de todas ellas.

Una Obra Extraordinaria

La Meseta de Gizeh, donde se aprecian al fondo las pirámides y a media distancia, la Gran Esfinge.
¿Cómo consiguieron los antiguos egipcios montar el inmenso entramado de bloques que componen el edificio, que ocupa una superficie de 5,3 ha y parece incorporar complicadas fórmulas matemáticas? A diferencia de lo que sucede con otros aspectos de la antigua cultura egipcia, no existen datos contemporáneos que ayuden a resolver esta interrogante.
Los arquitectos debían tener amplios conocimientos científicos, porque las medidas y las proporciones de la pirámide muestran una exactitud asombrosa. Sus cuatro caras están orientadas hacia los cuatro puntos cardinales, con un error inferior a una décima de grado. Las longitudes de la cara más larga y la más corta difieren en menos de 20 cm. El pavimento que rodea la Gran Pirámide está perfectamente nivelado. Esta precisión hubo de ser lograda con medios muy sencillos, utilizándose las posiciones del Sol y las estrellas para las alineaciones, y quizá niveles de agua para definir las horizontales. Pero el modo con que se consiguió construirla es mera conjetura.

Toda la piedra del núcleo de la pirámide procede de la meseta de Gizeh. En una de las canteras empleadas se encuentra la Esfinge, posiblemente una representación del rey Kefrén. Las piedras del revestimiento externo proceden de canteras de la orilla oriental del Nilo. La mayor parte de estas piedras externas han sido arrancadas, habiéndoselas utilizado en otras obras, que incluyen algunos edificios de El Cairo. El granito usado para las cámaras interiores procede de Asuán, a 800 km Nilo arriba. De principio a fin, la construcción de la Gran Pirámide debió insumir 20 o 30 años. Durante este tiempo tuvo ocupados de manera continua a unos 4.000 esclavos porteadores y constructores, que partían piedras y supervisaban su instalación. Con toda seguridad, muchos miles más acudían a colaborar cada año, durante los meses en que el Nilo se desbordaba y resultaba imposible trabajar la tierra. Esto suponía que había que organizar, alojar y alimentar a un enorme número de personas. Existe la posibilidad de que éstos hicieran huelgas, porque se ha hallado un informe de la construcción de una tumba posterior, según el cual los operarios se negaron a coger sus herramientas por no haber recibido el pan y las cebollas prometidas.

El Interior De La Gran Pirámide

(1) Las piedras pudieron haber sido elevadas a lo alto de la pirámide siguiéndose una rampa lateral, sobre rodillos mojados y a impulso de dos hileras de hombres.
(2) Otro sistema pudo ser la construcción de una rampa frente a cada cara, pero esto hubiera supuesto que, para mantener una inclinación de 1:10, la rampa habría tenido que asentar su inicio a 1.830 m de distancia para llegar a la cúpula.
(3) Una vez instaladas las piedras superiores, la rampa debería ser desmontada paulatinamente a medida que se colocaban las piedras blancas de revestimiento.
Posibles formas de construcción de las pirámides.
A diferencia de las demás pirámides del antiguo Egipto, la Gran Pirámide tiene pasadizos y cámaras interiores a considerable altura. Una entrada, situada exactamente sobre el centro de la base de la cara norte, conduce a un pequeño pasadizo que desciende hasta una cámara excavada en la roca en que se asienta la pirámide. De este pasadizo se desprende otro que asciende, primero, hasta una pequeña cámara denominada de la Reina, y después hasta la Gran Galería, un corredor inclinado de 47,5 m de longitud y 8,5 de altura. A su vez, la Gran Galería lleva a una cámara mayor, o del Rey, que contiene una especie de sarcófago.

El interior de la pirámide permaneció intacto durante 3.000 años. Y cuando Abdullah al Mamun y sus hombres descubrieron una entrada en el año 820 dC, encontraron que el pasaje ascendente estaba bloqueado por grandes losas de granito. Después de abrirse camino, penetraron hasta la Cámara del Rey, para encontrar el sarcófago vacío.

Hasta ahora, se ignora el objetivo de la construcción de la Gran Pirámide. Si no se trataba de una tumba destinada a alojar el cuerpo del rey Keops, ¿qué era? ¿Quién bloqueó el pasadizo, cuándo y por qué? Dado que parece imposible responder a estas preguntas con un mínimo grado de certidumbre, los inclinados a la especulación mística han ofrecido sus propias respuestas.

En cierto sentido, la Gran Pirámide es un monumento al hecho de que pudiera existir una burocracia eficaz hace más de 4.500 años. Contables, agricultores, constructores, políticos, etc., pueden contemplar la Gran Pirámide con el mismo temor reverencial que los místicos. Al fin y al cabo, es la única de las siete maravillas del mundo antiguo que ha sobrevivido hasta nuestros días.

Genios De La Piramidología

William Flinders Petrie 
En 1880, el arqueólogo británico William Flinders Petrie inició la medición de las tres pirámides de Gizeh con la mayor exactitud posible. Consideraba el diseño de la Gran Pirámide como un triunfo de la técnica humana: «Sus errores, tanto en las longitudes como en los ángulos, pueden cubrirse con un dedo.» Petrie dedicó 50 años de su vida a excavar en 39 puntos de Egipto, y fue fundador de la Escuela Británica de Arqueología en Egipto.

Charles Piazzi Smyth 
El astrónomo escocés del siglo XIX Charles Piazzi Smyth fue un científico competente, pero también un fanático religioso que creía que el Divino Geómetra había diseñado la Gran Pirámide. Siguiendo a su maestro, el editor londinense John Taylor, Smyth comprobó que las dimensiones de la pirámide incluían el verdadero valor del número pí, la duración del año, la circunferencia de la Tierra y la distancia al Sol. En las medidas de los pasadizos internos, Smyth creyó descubrir los planes divinos respecto al mundo, con la inclusión de la fecha del segundo advenimiento.

Norman Lockyer 
En 1894, el astrónomo británico sir Norman Lockyer publicó "The Dawn of Astronomy" (El amanecer de la astronomía), obra que le convirtió en padre de la astroarqueología del siglo XX. Según Lockyer, los egipcios habrían construido sus templos solares como observatorios astronómicos. Cuando el Sol salía o se ocultaba en el solsticio de verano, un rayo de luz penetraba por una estrecha abertura a las tinieblas interiores de cada templo. Fue también Lockyer quien descubrió que Stonehenge estaba orientado hacia la salida del Sol en el solsticio de verano.

Richard Anthony Proctor 
El astrónomo británico Richard Proctor, fundador de la popular revista científica Knowledge, desarrolló la teoría de que la Gran Pirámide había sido utilizada como observatorio por los sacerdotes astrónomos antes de que finalizase su construcción. Utilizando como ángulo de visión la Gran Galería, antes de que quedase cubierta, los sacerdotes pudieron haber establecido un meridiano para detectar los movimientos del Sol, la Luna, los planetas y las estrellas a su paso por los cielos.